También llamados osos de agua, son criaturas de menos de un milímetro de largo que pueden sobrevivir cuando son sometidas a temperaturas de hasta 150 grados y congeladas a casi cero absoluto. Tras el accidente de una sonda espacial israelí es bastante probable que estén habitando la Luna dadas sus especiales características.

Se cree que los tardígrados aún siguen vivos en la superficie lunar. Previamente, los osos de agua, como también se denominan, habían sido deshidratados para colocarlos en animación suspendida, una técnica por la que se inserta en el organismo una solución salina fría que reduce la temperatura y hace que se consuman menos recursos. Después se introdujeron en un ámbar artificial dentro de la sonda.

PROPIEDADES ESPECIALES

La mayoría de las criaturas no son capaces de sobrevivir un proceso de deshidratación, pero los tardígrados son algo fuera de lo común. En este sentido, los científicos han descubierto que este organismo tiene un superpoder. Cuando se secan, retraen la cabeza y sus ocho patas, se arrugan formando una pequeña bola y entran en un profundo estado de animación suspendida que se parece mucho a la muerte. En este estado, expulsan casi toda el agua de su cuerpo y su metabolismo se ralentiza al 0,01% de la tasa normal. Lo positivo es que, si se vuelven a meter en agua, aún décadas después, pueden volver a la vida.

POCAS OPCIONES

Pese a que es probable que los pequeños lechones de musgo hayan sobrevivido al accidente lunar, es complicado que puedan volver a la vida sin ser reintroducidos en agua. Teóricamente, podrían ser rescatados y traídos de nuevo a la Tierra para estudiar qué efectos les ha podido causar estar en territorio lunar, pero hasta entonces nada se sabrá del destino de este organismo